lunes, abril 09, 2007

SONRISA DE MADERA

Siempre e mirado la tarde
Descolgándose desde tus cabellos.

Aves con luces de nostalgia
Posándose sobre tu frente.

De ahí que siempre te divise
Como un ocaso que se pierde
En el infinito.

Desde ahora y para siempre
Yo soy el muchacho que ya no sonríe.

Mis amigos me dicen el triste.
El que esgrime holocaustos en su pecho,
El que yace como un cadáver
Al anochecer
Con su sonrisa de madera.

sábado, abril 07, 2007

MI SOLEDAD


Mi soledad es ésta cama vacía, llena de libros y suplementos dominicales.
Es la puerta cerrada de mi habitación.
Mi soledad es el agua fresca dentro del frasco de vidrio, la web cam mirándome de frente, sin parpadear.
Mi soledad son los discos compact amontonados en el armario de madera, junto a la foto de mi padre.
Los libros no leídos, el zapato roto traído del Perú.
Mi soledad es la música de mi patria
Que escucho en silencio; la voz de Pastorita Huarasina, Picaflor de los Andes, Carmencita
Lara, el cholo Berrocal, Martina Portocarrero Dúo Ayacucho, y todas las voces graves o llanas, altas o bajas, que me cuentan de amores dolidos, del terruño dormido con sus calles sin asfalto, de la corona sin espinas de las madres de mi tierra.
Mi soledad es la figura de mi madre, puesta de rodillas todas las mañanas clamando por su hijo lejano,
Es el pañuelo rojo con que seco mis lágrimas.
Es la idea que tengo, de cómo será cuando vuelva a estar parado frente a los 40 años de mi compañera amada, cuál será la reacción de ella… y cómo será la mía…
Me imagino abrazándola, colmándola de besos guardados en ésta soledad que me acompaña…
Mi soledad es la voz que escucho de mis hijos, sus alegrías, sus iras, sus enfermedades.
La comida peruana echándole en falta, su ceviche, su picante de marisco, la chuita ilegal.
Mi soledad es la pronunciación constante del nombre de mi tierra, de aquel Huarmey cálido de amores, silencioso de pasos, ruidoso con sus mototaxis, con sus mentadas de madre como habitual forma de estropear un sentimiento.
Mi soledad es la Biblia debajo de mi almohada y sus promesas para mi aflicción, los CDs cristianos traídos para las ocasiones de confesión y humillación con santa devoción.
Mi soledad son las cartas archivadas de mis hermanos, de los sobrinos, de Regina donde percibo sus llantos y sus pasiones.
Mi soledad es éste momento, la canción que escucho, el recuerdo que añoro, la vida que pasa…
El Madrid de mi presente, el Huarmey de mis recuerdos…

domingo, enero 28, 2007

TRAVESURAS Y RECOMEDACIONES INSANAS PARA NUESTRO TIEMPO

En el Perú está Lima, y en Lima está todo el Perú.

Los provincianos del Perú, siempre no les falta una amistad, un cuñado, un hermano, un sobrino, un entenado, una suegra, una amante, una madrastra, un ahijado, un compadre, un hermanastro en algún barrio limeño, hecho que le facilita su estadía en la gran capital peruana.

Te peleaste con tu novia o tu novio, vete a lima y llega al cuarto y a la pensión de tu hermano.

Le mandaste a rodar al poli que te puso papeleta, viaja a Lima y guarda tu mototaxi por un buen tiempo y llega a la casa de tu sobrino y dile que has llegado a trabajar, porque la mototaxi no da para más.

Le dijiste suegro a tu vecino y mandó a sus hijos mayores de 25 años a buscarte vivo o muerto, márchate a Lima en tu hermanastro… y convive con él, por un tiempo hasta que la ira del padre de la bella warmy se le haya esfumado.

Le metiste cabeza con una caja de chelas a la tendedera de tu barrio, y te despidieron del trabajo y de verdad no tienes con que pagar tus vicios, huye a Lima a la casa de tu tío y cuéntale otra historia, no la real, para que puedas tener comida hasta que hayas encontrado chamba en la gran urbe.

No le diste el vuelto a tu madre, cuando te mando de compras y cuando te pregunto tu le dijiste, que te lo habías gastado en el Internet, y sin pensarlo dos veces, tu madre te desalojo de tu casa, diciéndote… vete de esta casa traga de balde... y te resentiste, y hasta que todo llegue a la calma, piensa que en Lima tienes a la querida de tu padre que en ella puedes llegar, así que alista tus chivas y vete a Lima donde la madrastra, que ella te sabrá consolar por amor a su querido amante.

Tu hijo terminó la secundaria y tiene en mente postular a la universidad o a algún instituto armado, piensa que el compadre, ya es Técnico de primera en el ejercito peruano, recurre a él… vete a Lima, preséntaselo al ahijado que ya es todo un muchachón, y díselo de sus intenciones…
Tu mujer se esta portando mal, cuando llegas del trabajo no hay comida que saborear y no hay ropa limpia que ponerse, cállate, solo suspira, no le digas nada, en el Perú, hay un Ministerio de la mujer y por lo tanto hay una ministra que los representa, recuerda que el varón no tiene ese privilegio, así que si te violentas contra ella, puedes terminar mal, recuerda que en Lima vive tu suegra, vete y cuéntaselo a ella, podría solucionar en algo la holgazanería de tu mujer.

viernes, enero 26, 2007

MI NOSTALGIA LA ESCRIBO CON HUARMEY



Hace más de una década atrás, escribí un poema a Huarmey, en donde presagiaba mi lejanía del puerto. A veces nos volvemos profetas de nuestros propios destinos y escribimos lo que viviremos en un tiempo por venir. En aquel poema decía entre otras cosas, “yo hago un poema para ti Huarmey…/ un poema…/ para que cuando yo me vaya / no estés solo, / Y para que siempre seas / Un mar inmenso en las palmas de mis manos / Un río en las vertientes de mi pecho”.
Hoy Huarmey, es en mí, una nostalgia, un pensar diario sobre su posibilidad de salir adelante, de querer impedir, que no sigan saliendo sus hijos de esas tierras… porque eso duele; duele abandonar una vida que no te envuelve en el estrés, que no te sucumbe en la maldita manía de estar viendo el reloj a cada paso de la mañana, o de estar buscando en un rescoldo de tu memoria algún momento vivido, para aliviar la dura faena del día, que te ha dejado con las ganas de querer volver a tu tierra, porque en la tuya, cuando llegas a casa, te espera un beso, un ¿cómo estás viejo?.. Qué tal te ha ido el día? ... descansa un momento, mientras yo voy preparando tu comida…en fin, mil formas diferentes de ser recibido; pero por acá, luego de la faena del día, te tienes que preparar tu comida… o de lo contrario, cocinarte para unos 5 días… como mínimo…como la mayoría de la veces que lo hago.. Y ahí es cuando la nostalgia entra por la puerta grande de la casa, y pienso en ti Huarmey. Pienso en tu tarde de viento y polvo, en tu noche de silencio y de amores secretos y en tu mañana de tranquilidad y de saludos conocidos y me digo, solo y humillado por la nostalgia que corroe como serpiente venenosa mi estado anímico, que nada se compara con tu atardecer de muchachos peloteando en plena calle, cortando la vía a los moto-taxistas, o charlando en las esquinas con los amigos, de lo que hizo o no hizo el Alcalde, el Subprefecto o el Director del Hospital,…y decir, una salpicadita lujuriosa, que la chibola de a lado, la hija del vecino, ya es carne para el cañón, comida para el hambriento… O que ya tá buena pál catre.
Huarmey es eso, una buena fiesta todos los días por su tranquilidad, por su sosiego, y eso se extraña; porque por Madrid, las cosas son diferentes, nadie te espera en casa, todos los días estás solo, nadie entra a tu habitación y te da una palmada en la espalda y te dice, como quien se inclina a la benevolencia: pa delante muchacho… pa delante…
Por eso, siempre crece en mí, esa sensación de sentirte siempre a mi lado, de mirarte siempre con estos ojos de hijo lejano, pero que milimétricamente, estoy enrollado en tus quehaceres cotidianos. Eso hace que mis pasos siempre ronden por tus calles, que mis ojos vean las siluetas de tus warmis bellas, que mis manos toquen la materia viva de tus encantos naturales… y así estás en mí, todos los días, como guardado amuleto que esgrime paciencia en las horas más escandalosas de mi estadía en Madrid.
Y cuando vuelva a recorrer tus caminos, a transitar tus veredas agujereadas por pasos rotundos de viejos silenciosos o de muchachas virginales, que con solvencia y despiadada belleza arremeten frescor y garbo, a hidalgos y callejeros muchachos; yo me sentiré exhausto por el incomparable encanto que guardas en la naturalidad de tus caminos. Y hablaré, que mientras estaba lejos de ti, todo ha cambiado… mis hijos ya crecidos… mi esposa – talvez- con mas arrugas en el rostro, pero con mas belleza en su corazón, y creeré que cuando hay amor, las arrugas es lo de menos… y la volveré a besar, como la besé haya en los años 80… y sus besos… a sus treinta y tantos años, serán igual o mejor, que los besos de los quince… encontraré a mis padres, con más años en sus vidas, pero con el mismísimo amor con que me engendraron… veré a mis hermanos, con sus años pintando de canas sus cabellos… y así veré, que todo en ti ha cambiado… y para que nada me resulte extraño, yo siempre escribo mi nostalgia con tu nombre: Huarmey.

viernes, diciembre 08, 2006

QUE ES LA MUERTE

Qué es la muerte me digo, en mi situación de inmigrante.
Porqué caminos bordea su aliento,
Deja sus pasos, ensancha su oscuridad.
Por donde anida su celebrada forma escuálida,
Su mirada sin ojos, su carcajada sin dientes,
Sus caricias sin piel.

Qué es la muerte, me digo…

La muerte es una fruta podrida…
El semblante de la noche con sus fauces arrojándome al muladar.
Un ocaso sin sol, una fiesta sin música.
Una mirada putrefacta.
La oscuridad con sus gritos y sus farolas rotas.
La muerte es un cuchillo filudo sobre el abdomen de una menor
En alguna ciudad de España…
Una tarjeta rota entregada al mejor amigo.
Una canción desoída en una radio local.

Qué es la muerte, me digo…

La muerte es tu ausencia al otro lado del mediterráneo.
La blusa con escote que dejan ver tus senos.
Un día sin verte en Internet.
Una noche sin soñar contigo.
La muerte es el rincón donde deje caer mis lágrimas.
Otro verano sin mí y otro invierno sin ti.
La muerte es el teléfono sin timbrar,
Y estas calles de Madrid sin tu andar.
La muerte es ésta distancia sin poderte amar.

miércoles, diciembre 06, 2006

MARAVILLOSA EDAD DE LOS 40

Dentro de la Historia bíblica, el numero 40 tiene muchas y peculiares participaciones, y pues de ello se trata éste breve repaso a los 40, año que e cumplido y me viene con esa enclaustrada forma de vivir en Madrid, porque en Madrid no encuentro ni halló amigos como los de mi barrio por ejemplo, como esos amigos del colegio que aún habiendo pasado muchos años, todavía nos encandila hablar de nuestras épocas de muchachos estudiantes y muchas veces siendo los más vagos del barrio, donde nuestros vecinos comentaban a nuestras espaldas que siempre aplanábamos nuestros culos en las esquinas, en especial el suegro que tuve y que no veían con buenos ojos que nos sentáramos en las esquinas o en el frontis de sus casas, es que acaso pretendían sonrojar con veneno de padre y desprestigiarnos alborotando el amor de sus hijas, a quienes la pretendíamos?.. Pues ese tiempo ya pasó, ahora padre de familia cobijado en una habitación desierta de amor y austero de alegría, sin las palabras torpes y mal habladas de Jovaldo el hijo menor, sin el “dame un sol cincuenta” de Ghandy mi primogénito, me encuentro en Madrid, pues nunca obligue a nadie que me trajeran pero estoy aquí sentado como tronco abandonado en las playas de salinas, luego de una penosa travesía sobrevolado el altamar.

Es que estoy aquí, escribiendo desde mis nuevos 40 años, años pulcros será?.. Años sabihondos será?... años lunáticos será?... eso si, años de amor y de gracia con la pareja que escogí en tierra firme, ahí en ese polvoriento lugar de mi barrio, pues hace más de dos décadas la elegí y sigue conmigo, amándonos a nuestra manera desde la distancia, sollozando pero escondiendo nuestras lagrimas en nuestras almas, pero aquí estamos, los dos puestos en pie con nuestros 40 años, divulgándolo que si hay amor, todo se puede y todo perdura, 40 años en gracia tierna por la bendita paciencia de Dios que nos tiene, sin humillarnos ni ultrajarnos por nuestras desavenencias con él y con sus promesas y sus decretos, parado el uno en Madrid, España, la otra en un barrio pobre del Perú, cuyo nombre de esa tierra, me huele a mar y arena: Huarmey.

Si, aquí sin sollozar o sollozando sin darme cuenta, porque cumplir mis 40 es haber vivido 4 décadas sin lujuria, sin aspaviento a veces, soterrando mis angustias en el fondo de la casa sola, de la casa de papa, de la Andrea domesticada por la lluvia y sus trenzas gruesas de muchacha andina , del Juancho enamorado, de aquel que le subió la rabia e hizo chirriar de miedo los corazones cobardes de su parentela, que abusaron de la delgadez e inocencia de su mama Oñucha, de ese Juancho bebí desde tierna edad su lucha tenaz por la defensa de sus derechos sindicales, así fui aprendiendo que morir en el intento es salvar el honor y sin displicencia, porque querer es poder y poder es vencer; mis 40 años, aquí están en esta casa sola, en ésta jaula de paredes amarillas, con cuarto de baño y habitaciones, me encuentro sentado, describiendo mis angustias, mis recuerdos que no se calcinan fácilmente con el verano intenso de ésta Europa, de ésta España en donde llegue a rastrear mis orígenes y al final supe que mis apellidos provenían de dos pueblos tan antiguos, como la sonrisa de las olas del mar.

Mis 40 años, como te decía dulce y tierna mujer, esposa mía, Regina de todos mis tiempos y de éste 40 también, hemos llegado a los 40, así, en la distancia y con el mismo pudor de tus 17, estás frente a mí desde mi memoria, yo mirándote como se te congelan los ojos luego de tu saludo, cómo ensimismada en tu tristeza hablas de todas nuestras promesas y proyectos de amor, y te vuelves frágil en tu mirar y ardua en tu pensar, porque a los 40 años ya no se tiene miedo de surcar charcas y caminos… podemos tropezarnos pero no caernos… nos es más fácil alcanzar las estrellas que sucumbir en un bostezo. Nos es permitido desvestirnos sin el pudor que ostentábamos en nuestros 15 años, que el vecino de a lado nos ve o que la amiga se entere de lo nuestro… no nos hace esconder nuestro amor, pues vivimos para enseñorearnos de nuestros cuerpos, usurpar los caminos que antes nos eran vetados por nuestros temores y nuestros resquemores.
Sollozamos también, porque ésta distancia en la cual estamos inmersos, nos pudre de nostalgia y solo a través de nuestras voces nos podemos acariciar. Y que bien que me acaricias con tus palabras hoy que cumplo los 40 y me conmuevo y me sacio de ti hasta esquilmar toda herida, toda duda de amor, y te voy creyendo cada día más útil en mi vida y por eso troto en camino ascendente hacia tu vida todos lo días, porque lo que tengo como mío es solo mío.

40 años es la edad suficiente para no pensar en la muerte. Es creer más en la vida, en el día a día que nos muestra con exacta simetría lo que nos demanda practicar para el devenir de nuestros días. Holgadamente podemos canturrear versos y canciones de muchos ritmos y épocas, porque nosotros hemos vivido ya, nuestras vidas tienen la sapiencia del pez en medio del agua, y tal vez, podremos no saber más, pero qué importa, si sabiendo de nuestro amor,. Todo lo sabemos.

Y la mejor forma que hemos recibido nuestros 40, es hablando de un proyecto de pareja, la de procrear una hija, la fuerza del amor nos está impulsando a dar un paso dentro de la paternidad responsable y planificar con paso firme la llegada de Trilce Esperanza Sinaí, la niña que cubrirá mis ojos de alegría, la alegría que me faltaba, esa alegría que será un agu agu de todos los días sobre la cuna de nuestro amor y lo decimos con tanta confianza que deberá ser una niña, porque también cuando hay amor hay aciertos.

Texto poetizado... simplemente....
Heber Ocaña Granados
Madrid, 24 de setiembre del 2006
5 y 11 de la tarde...

POEMA PARA CANELA

Cuando la tarde decline sobre el vientre del tiempo
Yo saborearé el olor de tu piel
Y será candida tu belleza
Y tus besos tendrán sabor a miel.

Escogieron de ti,
Lo más sublime de tus encantos,
El color de tu piel
Y el suspiro de tus quebrantos.

Porque canela te llama el viento,
Y te llamo yo.

Canela con piel de arena
Y sabor de bosque florecido.
Cómo deshojas mis ojos en esta distancia.
Cómo hierves a mi pena en éste dolor.
Deja morir al silencio,
Deja que viva tu piel dulce y con aroma/
Con aroma tierno de una flor...

La música que viene a mis oídos
Me dice de tu voz sutil,
Me dice de tus ojos que estrujan cielos
Y que mueven montañas.
Me dice de tus labios
Que secos y fríos están por las mañanas.

Música/
Oído que canta, beso que arde...
Canela que toca y Lourdes que vive.
Mis versos nacieron para ser libres
Por los caminos de tu vida,
Para andar por los lugares de tu tiempo
Y para vivir mostrando mi rostro a escondidas.

viernes, diciembre 01, 2006

LA MUJER DE LOS 40

La mujer que me sedujo desde muy niño, tiene ahora 40 años y está casada.
En los días de su primavera fatua y solemne, vestía con ropas sencillas, como lo hace hasta hoy; era dueña de unos cabellos lacios que le permitían experimentar peinados ocurrentes que sincronizaban con la suavidad y finura de su rostro, poseía una risa escandalosa pero febril en sus momentos de rebosante alegría.
Para iniciar un dialogo siempre empezaba contando de sus sueños, de esos momentos de lucidez onírica, espasmódica. Cada noche era un sueño, cada sueño era una vida. Le encandilaba las novelas mejicanas que en su televisor blanco y negro, que alguna vez comprase mamá al crédito por 80 soles y para ser pagado en largos doce meses, veía con una continuidad de fans acaudalada y yo, esmirriado muchacho lector de las comics mejicanas, miraba junto a ella aquellas telenovelas, que nos instigaban a hacerle un fraude amoroso, al papa Manuel que dormía en el viejo sillón celeste que termino desgranándose, por toda la casa… donde muchas veces nos tendimos para acariciarnos en un sacramental romance de inexpertos adolescentes

Entonces ella empezó a crecer y a desarrollar caderas y muslos protuberantes. Sus senos eran lo que menos crecían. Verla daba la sensación de observar jardines florecientes y a donde casi siempre llegaban abejas y avispas.

Esa mujer que se me dedujo desde mi infancia, ahora es madre de dos niños; usa cabello corto, rompiendo un compromiso de pareja, alguna vez se los corto y casi sin auscultar ningún resquemor, se los enseño a quien le había hecho la promesa de dejárselo crecer, y entonces hubo un remezón en la relación, pero aun así, hicieron el amor bañándose el alma con el sudor de sus emociones.

ORFANDAD

Lo mejor
Que me sucedió fue
Haberte conocido...

Lucho Hernández.



Tú que has escrito con la boca
El gemido de los insectos
Y edificaste las calles de Santo Domingo
Con sombras y cipreses.
Poblaste el cielo con zapatos y gaviotas,
Llegaste a encender el mar con tu voz.

Tú que sabes cómo agoniza y se atormenta el alma
Por las noches,
Cuando la muerte estalla en un charco de fétidos huesos
Y se rompen los cristales de la ventana.
Cuando todo se pudre y se vuelve insostenible el cuerpo.
Cuando una canción se detiene en una estrella
Y otro
Circula como un misterio
Creciéndole las uñas.
Cuando alguien toca la puerta
Y pide un poco de sal y azúcar.

Tú que escribes una oración en la retina de los niños
Y eres responsable de tu orfandad /
Dime cómo es el silencio en tu amargura
Y cómo se mastica una migaja de pan.

miércoles, noviembre 29, 2006

LEYENDA DE DOS PIQUICHONES MAS RECURRENTES DE LA ALDEA

Cuando llegó a la comarca, se vino trayendo su astucia y el sinsabor de sus palabras filibusteros, se trajo consigo también una sorda conciencia que no escuchaba ni al mínimo pregón del viento; con él vino también sus embaucadoras sombras y tras él un hermano en miniatura. Juntos posaron sus nombres y sus sombras en una aldea sencilla y tranquila, muy cerca del mar, donde alguna vez, las mujeres se hicieron del mando de toda la jurisdicción y los hombres vivían sometidos a los caprichos tanto sexuales y laborales de las mujeres, que empeñadas en edificar una gran aldea, trajinaron mucho hasta descubrir dos hermosos valles que les serviría para paliar el hambre que había sido pronosticado por la junta de sabios del imperio; la aldea tenía la fama y la magia de recibir muy bien a todos sus visitantes, buenos o malos, eran bien recibidos. Así que aprovechando la hospitalidad y la cordialidad de la gente de la aldea, se establecieron sin que nadie les preguntase de sus pasados; púes a nadie le interesó su llegada pero aún así, sin que ellos tocasen las puertas de los vecinos, los vecinos mismos se las abrieron de par en par, quedando a disposición todas las ventanas de las chozas para que hagan de ella una forma de asociacionismo entre los aldeanos, porque según ellos, decían que venían trayendo la verdad y la sinceridad en sus peroratas y que serian ellos los que darían vida a la actividad social de la aldea, se comprometieron a traer danzantes de tijeras de pueblos lejanos, ya que a nadie le importo su llegada mas que solo a unos cuantos aldeanos que se sintieron de su parentela y fue así como se establecieron dos hermanos en la aldea costeña de junto al acantilado, vecino del cerro lagarto y productor de la chicha más exquisita de todo el territorio imperial.
En cuanto llegaron buscaron al personaje más influyente de la aldea, que por cierto era una mujer de armas tomar y con una belleza que oscurecía al sol con su mirada, su pecho era prodigioso, sus caderas protuberantes y su andar, solía ir al ritmo de las hojas y el silbido de los pájaros; de ella se hicieron sus amigos y no tardaron en ser más que amigos, ambos hermanos se disputaban en silencio, el corazón de la influyente mujer, pero en ausencia de uno de ellos, la mujer se entregaba a plenitud, mientras que el otro hermano, hacia sus deberes por otros lugares. Así que la mujer disfrutaba de ambos sus amores y a la vez gozaba y aprovechaba de ambos sus fuerzas, ya que los dos hermanos les prodigaban de todo cuanto la mujer deseaba, pero ambos tampoco sabían que a una sola mujer mantenían y la gozaban, solo sabían y se ufanaban hasta la mediocridad que, gozaban de la amistad de la mujer más influyente de la aldea. Por el contrario, la mujer se reía de ambos porque los manejaba a su malévolo antojo.
Y fue así como fueron llegando de poco a poco hasta la alta alcurnia del grupo de aldeanos que administraban la sólida aldea.
Los hermanos se hicieron de la amistad del líder y del mayoral, gracias a la intervención de la mujer, que los acogió como amigos y parte de sus oscuras y escalofriantes apetitos sexuales, que ninguno de los dos hermanos se percató que habían sido parte de una trilogía amorosa.
Bebían chicha casi todos los días con el mayoral, les contaban sus experiencias recogidas en las aldeas que quedaban a unas cuantas millas al sur de la aldea, contaban por ejemplo que ellos habían logrado que el líder de esa aldea, logre acallar a los aldeanos, cuando estos habían iniciado una jornada de protesta, por no haber obtenido la visita del jefe supremo de cacicazgo regional. Porque ellos creían que con la llegada del cacique, el problema de los canales de irrigación y por ende el hambre de los aldeanos se iban a resolver. Ya casi convencido el mayoral, le propone que seria bueno que toda esa historia se lo contasen al jefe, para ver si podrían ser parte de la junta de sabios pero en el oscurantismo más hermético, porque se sabía que, los visitantes eran bien acogidos por los lugareños, pero eran bien celosos que sean ellos los que lleven el destino de la aldea, así que se dirigieron hacia el jefe a retacear todas sus habilidades que lengua alguna nunca habría podido proferir.
De la reunión con el jefe pocos saben, no trascendió más que entre el círculo de amigos muy cercanos, lo único que se supo fue que, inmediatamente el mayor de los hermanos empezó a alejarse de sus amigos del pueblo porque ya empezaba a montar el mejor mulo de propiedad del jefe y ya empezaba a emitir comentarios muy favorables del jefe supremo de la aldea; y fue así que dieron el salto con el trampolín del oportunismo para ocupar cargos relevantes en la aldea, uno para ser el vocero fatal de las mentiras del jefe supremo de la aldea y el otro para revestir con su voz y su postura pequeña toda la falsa altura con que trataron de hacerle alcanzar al jefe; dicen que luego, ambos hermanos lloraban en silencio su trastornada decisión de haberse alejado del círculo de amigos, porque su conciencia les repetía en cada amanecer, que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que la resista… su jefe había perdido toda la amabilidad, el respeto y el decoro, la aldea se había dado cuenta de su falta de autoridad y fue echado de la aldea, como se hecha el agua servida, por los suelos… pero esta historia fatal no termina aquí, esta historia tal vez continué, porque siempre sabrán reciclarse quienes alguna vez, se reciclaron… Gallina que come huevo, aunque se le queme el pico… Seguirá comiendo… era el sabio comentario que se vociferaba entre los aldeanos… luego que se enteraron que otro porvenir estaba por venir…