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martes, mayo 19, 2009

UN PEQUEÑO DATO SOBRE EL LIBRO: "LOS TESOROS DE HUARMEY"

El libro "Los tesoros de Huarmey", en el jardín botánico de la estación de Atocha - Madrid.
El año que empieza a desarrollarse las primeras escenas en “Los tesoros de Huarmey”, se circunscribe dentro de un acontecimiento fatalista, trágico - militar que teñiría de sangre a más de la mitad del mundo, será el año de 1914, y hasta podríamos arriesgar en afirmar que fue a finales del mes agosto o los primeros días del mes de septiembre, considerando también otro detalle, acerca del clima, como sabemos, el frío todavía acompaña en los primeros días del mes numero nueve del calendario, puesto que el invierno inicia en Junio y recién va terminando entre el día 20 del mes de septiembre.

Ernesto Reina Zegarra (ERZ) señala que “Hacía un mes que la guerra se había declarado” y según indican las fuentes históricas, la intervención de Rusia en el conflicto militar ahondó más la crisis, convirtiéndose en un enfrentamiento militar a escala Europea, desde el 1º de Agosto, puesto que Alemania decidió responder militarmente a Rusia, y Francia se movilizó para respaldar a su aliada; Rusia.

La Gran guerra en sí, se había iniciado ya el 28 de julio de 1914 con el enfrentamiento que se localizaba entre el Imperio Austro-Húngaro y Serbia

Cuando alguien llega al pueblo, no se sabe que novedades trae metido dentro de la maleta. Los viajeros del vapor – correo llegados la madrugada invernal, traen bolsos repletos de dinero para comprar algodón al contado, a los agricultores del pueblo; era la época del oro blanco, que con el inicio de la gran guerra, los países beligerantes de ambos mandos, tenían dificultades de abastecerse de algodón al igual que los países ajenos a la guerra.

Una de las novedades mas resaltantes entre la carga que traía el vapor-correo, estaba la llegada del periódico,”El Comercio”; diario, cuya fundación se remonta al 04 de mayo de 1839, por aquel entonces, las noticias escritas llegaban luego de dos meses, ( …Los últimos periódicos que llegaron hace dos meses, decían…Pag. 6) en la que daba cuenta del acontecimiento que era titular en todos los periódicos del mundo; “El Comercio” informaba que se había iniciado: “La gran conflagración Europea”, Se trataba del inicio de la Primera Guerra Mundial.

jueves, abril 16, 2009

EL NEW GORMAY - LA REVISTA CULTURAL


Iniciaba mi ascenso hacia la base 30, era la última decada del siglo XX, era los noventa, decada donde me dedique a trabajar en el pequeño negocio que habia puesto mi padre y con el cual tambien trabajabamos: La fotostatica.

El negocio servió para alimentar muchos proyectos, el local por las noches servia de reunion de muchos amigos, a los cuales siempre les suelo recordar desde ésta distancia y con quienes trate de reunirme, en mi última visita a la ciudad de la cordialidad.

Entre los muchos proyectos que fueron ejecutados y otros quedados en el camino de las intenciones, fué la publicacion de una revista cultural que por cuestiones turisticas y aprovechando la hipotesis de javier pulgar Vidal, sobre el origen del nombre de Huarmey, le pusimos de nombre: THE NEW GORMAY, que para nosotros significaba: EL NUEVO HUARMEY.
El proyecto fue coordinado con César Chumbes zarate, el ing.Dante Jimenez, actual(2009)Director del Instituto Superior Tecnológico y mi persona.
Juntando el dinero de la poca publicidad que pudimos encontrar, emprendimos la edición y el resultado fue la revista que podemos apreciar en la foto.

Los textos que conforman la revista, pertenecen a Julio Plaza, Cesar Chumbes Zarate y al que escribe éstas pocas lineas sobre la historia de ésta revista cultural que se publicó en Huarmey en 1996.

(continuará)

sábado, abril 28, 2007

MOCHILA ROJA DE POESIA


Se suele hablar de los amigos o con los amigos, cuando se está en un bar o cuando la esquina se convierte en un lugar perfecto para las tertulias.
Desde mi lejania, yo hablo con mis amigos poetas, y lo hago haciendo fotos de sus libros; de los libros que traje en mi equipaje de inmigrante, el dia que deje por primera vez mi puerto natal: Huarmey.
En ésta ocasión hablaba con aquella "Nostalgia desde los escombros"; libro que susurra infinidad de secuencias vividas en una caleta, ubicada en un hoyo, muy cerca del mar. El día que caminabamos por el Paseo del Prado, en Madrid, hablabamos de nuestras cosas... yo de mi nostalgia urbana y el libro de la suya... Recordaba entre otras cosas: "Mi casa deshabitada/ un escombro de huellas infantiles y turbias"... lo decia, porque en el fondo se podía divisar el museo del Prado, portentoso monumento al arte pictorico universal; y yo en calidad de inmigrante entendia su version desalmada, le decia que yo tambien habia dejado una casa, aunque no deshabitada, pero una casa donde mis hijos esperan a papá y una mujer a su esposo... y con salpicante nostalgia me contaba de su "vieja historia con su valioso anecdotario/ como los dias en el Alfonso Ugarte/ tatuados con cinta sangre en la piel de los tiempos", yo tambien llevo en mi piel tatuado los dias de mi adolescencia, mustia y convencional, con el nombre del colegio Inca Garcilazo de la Vega, le decia... y como queriendo abreviar su razón, se calificaba como... "El mal jugador de la vida/ el que trato de beber ese sabor desquiciado/ oculto como cancerígeno humo de marihuana " y con una reminiscencia de enamorado, comenta en voz baja, mirando el gras del parque de junto al museo: "Ahora que veo a Roxana vestida de negro/ sé que la muerte es negra/ y no hay lugar donde no aceche ni cuerpo que lo resista"... me estaba hablando de cosas mortuorias y trate de cambiar el tema, y fue entonces que empezó a contarme un tema muy familiar y me decia: "La chalana de mi padre/ tenía el complemento de los colores/ el alba en el mar/ el día en el mar" y ambos suspirabamos frente al mural que promocionaba la exposición pictorica de Tintoretto, un pintor veneciano, que utilizó con gran dramatismo la luz, y al cabo de un milesimo de segundo, suelta una frase desde sus ojos para aseverar que... "Estos son los dias en que vivo ultimadamente/ pendiente de mi abrigo de verano/ del médico con su onerosa receta/ y de la visita inusual de escasos amigos"... pues si -le digo- los amigos son así: esporádicos, lunáticos, efervescentes en los dias de algarabia, pero disueltos y olvidables y olvidados en los dias en que le presencia fisica no suele ser una costumbre cotidiana en las calles del pueblo... asi yo tambien lo siento le digo... y nos enfrascamos en una risotada maliciosa, que tuvimos que hacer un alto en nuestra conversacion solitaria, para luego decir con una aseveracion mistica, que "De todas maneras mi vida es una extraña mezcla/ en este ardiente camino que me conduce a la hoguera final" y como quien se interroga, dice: "Cómo desprenderme de los trágicos anales de mi historia/ que son vómitos de manuscritos arrojados al extravío?" y ambos nos levantamos, circunspectos de tanta borrasca de palabras, de tanto melodrama en nuestra turistica conversacion y nos vamos despidiendo, sin dejar de escrutar a través de sus ojos, todo lo aprendido en su cotidiana rutina: "... en la vida todos somos perecederos"... y asi, dejamos atrás el Museo del Prado y nos vamos camino a ver a la Cibeles... a mirar sus tetas desordenadas, mojadas por las aguas de la fuente que le separa del muladar y del tiempo...
Foto: Heber Ocaña Granados
Titulo: Mochila roja de Poesia
"Nostalgia desde los escombros" -Poesia-
Autor: Teofilo Villacorta Cahuide
Lugar de la foto: tomada frente al Museo del Prado
Madrid - Abril 2007

sábado, abril 14, 2007

"EL AMAUTA ATUSPARIA" DE ERNESTO REYNA ZEGARRA EN MADRID

Se me ocurrió el jueves santo, salir por las calles de Madrid a caminar, a hacer algunas fotos de la capital española, para cargar en mi equipaje el día que haga mis maletas y retorne a mi tierra, las calles que mis ojos vieron.
Ilusionado por el día libre y por el día santo para el mundo cristiano, cogí mi mochila roja ya envejecida por el uso diario y me preparé para salir, pero de pronto, como algo súbito, relampagueante voló hacia mi mente, algo que yo no me lo esperaba, y me dije, que, mientras haga el viaje en el autobús al centro de la ciudad, debería ir leyendo un libro, uno de aquellos que están en el estante de mi habitación, y me dirige a ella y como mirada de buen tirador, mi mirada se dirigió a un libro que desde que llegue no le había tomado mucho interés, menos en cuenta, aun cuando él, había venido en mi maleta como parte de mi elegido y predilecto equipaje, el libro es: EL AMAUTA ATUSPARIA de Ernesto Reyna Zegarra. Y Salí del piso y me dirige a mi destino, a mis muchos destinos diría yo. El día era gris, opacado, con un sol que salía de vez en cuando como para no estropear el día festivo. Con una sensación de pequeños chubascos, como dicen los hombres del tiempo, en los canales de televisión.

De verdad, qué sensación tan diferente se siente, cuando en medio de tanta gentita española, que probablemente no sepan nada de nuestra historia, aunque hablan el idioma que nosotros hablamos, pero ignoran por completo, las gestas heroicas de aquellos revolucionarios indígenas, que trataron de reivindicar sus derechos.

Voy leyendo sobre temas que marcaron el proceso social de los pueblos del Perú y uno se siente como que ser peruano es la ultima gota del desierto del Sahara, el espíritu inca nos aguijonea la piel y sacamos pecho de donde no haya, ansiamos en ese momento predicar de nuestra historia al mundillo del autobús, pero nos quedamos en las ansias y en el querer. No sirve ser en ese momento tan apasionado por su tierra, porque las heridas de la nostalgia se abren, erupcionando desde la profundidad del corazón lavas de lágrimas y suspiros que estropearían la caminata.

Es jueves por ventura y pasión, libro en mano, asciendo por las escaleras que me llevan hacia la Plaza de la Puerta del Sol, estoy saliendo por la boca del metro hacia la superficie para empezar desde ese momento mi caminata oficial, por las calles del centro de la ciudad.
Y evoco a Reyna Zegarra, de cómo se pudo apasionar por la tierra ancashina, si dicen que nació en Arequipa, y más aún, de cómo se pudo apasionar de la gesta de Atusparia y Ushco pedro, que desencadenó en una crónica novelada y que en ese momento caminaba conmigo. José Carlos Mariategui comenta en el prefacio del libro:
“En una época en que prospera, en la literatura europea, la biografía novelada, sin ninguna preocupación literaria ni historiográfica Reyna no ha encontrado modo más certero de revivir la sublevación de Atusparia que la crónica novelada… Se lee, además esta crónica como si se leyera una novela, antes que por su estilo, por la novedad del asunto y sus “dramatis personae” en nuestro esquema mental de la historia del Perú”.

En paso procesional y como cauteloso caminante, me dirijo hacia el monumento erigido al Oso y al madroño, en la inicial de la calle Carmen, parte de la zona way* y pija* de Madrid, pero se me ocurre dejar constancia de mi paso con el libro de Reyna Zegarra, por la Puerta del Sol y pienso hacer una foto del libro con el referente de la plaza, y es ahí donde emerge la foto del Amauta Atusparia y el monumento al oso y al madroño.

*Way= jerga madrileña cuyo significado es: bonito, que vendría hacer el sinónimo de nuestro “bacan” peruano.

*Pija=palabra que en jerga madrileña significa, persona de mucho dinero. En el hablar peruano, sería su sinónimo de la palabra “pituco”.

domingo, enero 28, 2007

TRAVESURAS Y RECOMEDACIONES INSANAS PARA NUESTRO TIEMPO

En el Perú está Lima, y en Lima está todo el Perú.

Los provincianos del Perú, siempre no les falta una amistad, un cuñado, un hermano, un sobrino, un entenado, una suegra, una amante, una madrastra, un ahijado, un compadre, un hermanastro en algún barrio limeño, hecho que le facilita su estadía en la gran capital peruana.

Te peleaste con tu novia o tu novio, vete a lima y llega al cuarto y a la pensión de tu hermano.

Le mandaste a rodar al poli que te puso papeleta, viaja a Lima y guarda tu mototaxi por un buen tiempo y llega a la casa de tu sobrino y dile que has llegado a trabajar, porque la mototaxi no da para más.

Le dijiste suegro a tu vecino y mandó a sus hijos mayores de 25 años a buscarte vivo o muerto, márchate a Lima en tu hermanastro… y convive con él, por un tiempo hasta que la ira del padre de la bella warmy se le haya esfumado.

Le metiste cabeza con una caja de chelas a la tendedera de tu barrio, y te despidieron del trabajo y de verdad no tienes con que pagar tus vicios, huye a Lima a la casa de tu tío y cuéntale otra historia, no la real, para que puedas tener comida hasta que hayas encontrado chamba en la gran urbe.

No le diste el vuelto a tu madre, cuando te mando de compras y cuando te pregunto tu le dijiste, que te lo habías gastado en el Internet, y sin pensarlo dos veces, tu madre te desalojo de tu casa, diciéndote… vete de esta casa traga de balde... y te resentiste, y hasta que todo llegue a la calma, piensa que en Lima tienes a la querida de tu padre que en ella puedes llegar, así que alista tus chivas y vete a Lima donde la madrastra, que ella te sabrá consolar por amor a su querido amante.

Tu hijo terminó la secundaria y tiene en mente postular a la universidad o a algún instituto armado, piensa que el compadre, ya es Técnico de primera en el ejercito peruano, recurre a él… vete a Lima, preséntaselo al ahijado que ya es todo un muchachón, y díselo de sus intenciones…
Tu mujer se esta portando mal, cuando llegas del trabajo no hay comida que saborear y no hay ropa limpia que ponerse, cállate, solo suspira, no le digas nada, en el Perú, hay un Ministerio de la mujer y por lo tanto hay una ministra que los representa, recuerda que el varón no tiene ese privilegio, así que si te violentas contra ella, puedes terminar mal, recuerda que en Lima vive tu suegra, vete y cuéntaselo a ella, podría solucionar en algo la holgazanería de tu mujer.

viernes, enero 26, 2007

MI NOSTALGIA LA ESCRIBO CON HUARMEY



Hace más de una década atrás, escribí un poema a Huarmey, en donde presagiaba mi lejanía del puerto. A veces nos volvemos profetas de nuestros propios destinos y escribimos lo que viviremos en un tiempo por venir. En aquel poema decía entre otras cosas, “yo hago un poema para ti Huarmey…/ un poema…/ para que cuando yo me vaya / no estés solo, / Y para que siempre seas / Un mar inmenso en las palmas de mis manos / Un río en las vertientes de mi pecho”.
Hoy Huarmey, es en mí, una nostalgia, un pensar diario sobre su posibilidad de salir adelante, de querer impedir, que no sigan saliendo sus hijos de esas tierras… porque eso duele; duele abandonar una vida que no te envuelve en el estrés, que no te sucumbe en la maldita manía de estar viendo el reloj a cada paso de la mañana, o de estar buscando en un rescoldo de tu memoria algún momento vivido, para aliviar la dura faena del día, que te ha dejado con las ganas de querer volver a tu tierra, porque en la tuya, cuando llegas a casa, te espera un beso, un ¿cómo estás viejo?.. Qué tal te ha ido el día? ... descansa un momento, mientras yo voy preparando tu comida…en fin, mil formas diferentes de ser recibido; pero por acá, luego de la faena del día, te tienes que preparar tu comida… o de lo contrario, cocinarte para unos 5 días… como mínimo…como la mayoría de la veces que lo hago.. Y ahí es cuando la nostalgia entra por la puerta grande de la casa, y pienso en ti Huarmey. Pienso en tu tarde de viento y polvo, en tu noche de silencio y de amores secretos y en tu mañana de tranquilidad y de saludos conocidos y me digo, solo y humillado por la nostalgia que corroe como serpiente venenosa mi estado anímico, que nada se compara con tu atardecer de muchachos peloteando en plena calle, cortando la vía a los moto-taxistas, o charlando en las esquinas con los amigos, de lo que hizo o no hizo el Alcalde, el Subprefecto o el Director del Hospital,…y decir, una salpicadita lujuriosa, que la chibola de a lado, la hija del vecino, ya es carne para el cañón, comida para el hambriento… O que ya tá buena pál catre.
Huarmey es eso, una buena fiesta todos los días por su tranquilidad, por su sosiego, y eso se extraña; porque por Madrid, las cosas son diferentes, nadie te espera en casa, todos los días estás solo, nadie entra a tu habitación y te da una palmada en la espalda y te dice, como quien se inclina a la benevolencia: pa delante muchacho… pa delante…
Por eso, siempre crece en mí, esa sensación de sentirte siempre a mi lado, de mirarte siempre con estos ojos de hijo lejano, pero que milimétricamente, estoy enrollado en tus quehaceres cotidianos. Eso hace que mis pasos siempre ronden por tus calles, que mis ojos vean las siluetas de tus warmis bellas, que mis manos toquen la materia viva de tus encantos naturales… y así estás en mí, todos los días, como guardado amuleto que esgrime paciencia en las horas más escandalosas de mi estadía en Madrid.
Y cuando vuelva a recorrer tus caminos, a transitar tus veredas agujereadas por pasos rotundos de viejos silenciosos o de muchachas virginales, que con solvencia y despiadada belleza arremeten frescor y garbo, a hidalgos y callejeros muchachos; yo me sentiré exhausto por el incomparable encanto que guardas en la naturalidad de tus caminos. Y hablaré, que mientras estaba lejos de ti, todo ha cambiado… mis hijos ya crecidos… mi esposa – talvez- con mas arrugas en el rostro, pero con mas belleza en su corazón, y creeré que cuando hay amor, las arrugas es lo de menos… y la volveré a besar, como la besé haya en los años 80… y sus besos… a sus treinta y tantos años, serán igual o mejor, que los besos de los quince… encontraré a mis padres, con más años en sus vidas, pero con el mismísimo amor con que me engendraron… veré a mis hermanos, con sus años pintando de canas sus cabellos… y así veré, que todo en ti ha cambiado… y para que nada me resulte extraño, yo siempre escribo mi nostalgia con tu nombre: Huarmey.

miércoles, diciembre 06, 2006

MARAVILLOSA EDAD DE LOS 40

Dentro de la Historia bíblica, el numero 40 tiene muchas y peculiares participaciones, y pues de ello se trata éste breve repaso a los 40, año que e cumplido y me viene con esa enclaustrada forma de vivir en Madrid, porque en Madrid no encuentro ni halló amigos como los de mi barrio por ejemplo, como esos amigos del colegio que aún habiendo pasado muchos años, todavía nos encandila hablar de nuestras épocas de muchachos estudiantes y muchas veces siendo los más vagos del barrio, donde nuestros vecinos comentaban a nuestras espaldas que siempre aplanábamos nuestros culos en las esquinas, en especial el suegro que tuve y que no veían con buenos ojos que nos sentáramos en las esquinas o en el frontis de sus casas, es que acaso pretendían sonrojar con veneno de padre y desprestigiarnos alborotando el amor de sus hijas, a quienes la pretendíamos?.. Pues ese tiempo ya pasó, ahora padre de familia cobijado en una habitación desierta de amor y austero de alegría, sin las palabras torpes y mal habladas de Jovaldo el hijo menor, sin el “dame un sol cincuenta” de Ghandy mi primogénito, me encuentro en Madrid, pues nunca obligue a nadie que me trajeran pero estoy aquí sentado como tronco abandonado en las playas de salinas, luego de una penosa travesía sobrevolado el altamar.

Es que estoy aquí, escribiendo desde mis nuevos 40 años, años pulcros será?.. Años sabihondos será?... años lunáticos será?... eso si, años de amor y de gracia con la pareja que escogí en tierra firme, ahí en ese polvoriento lugar de mi barrio, pues hace más de dos décadas la elegí y sigue conmigo, amándonos a nuestra manera desde la distancia, sollozando pero escondiendo nuestras lagrimas en nuestras almas, pero aquí estamos, los dos puestos en pie con nuestros 40 años, divulgándolo que si hay amor, todo se puede y todo perdura, 40 años en gracia tierna por la bendita paciencia de Dios que nos tiene, sin humillarnos ni ultrajarnos por nuestras desavenencias con él y con sus promesas y sus decretos, parado el uno en Madrid, España, la otra en un barrio pobre del Perú, cuyo nombre de esa tierra, me huele a mar y arena: Huarmey.

Si, aquí sin sollozar o sollozando sin darme cuenta, porque cumplir mis 40 es haber vivido 4 décadas sin lujuria, sin aspaviento a veces, soterrando mis angustias en el fondo de la casa sola, de la casa de papa, de la Andrea domesticada por la lluvia y sus trenzas gruesas de muchacha andina , del Juancho enamorado, de aquel que le subió la rabia e hizo chirriar de miedo los corazones cobardes de su parentela, que abusaron de la delgadez e inocencia de su mama Oñucha, de ese Juancho bebí desde tierna edad su lucha tenaz por la defensa de sus derechos sindicales, así fui aprendiendo que morir en el intento es salvar el honor y sin displicencia, porque querer es poder y poder es vencer; mis 40 años, aquí están en esta casa sola, en ésta jaula de paredes amarillas, con cuarto de baño y habitaciones, me encuentro sentado, describiendo mis angustias, mis recuerdos que no se calcinan fácilmente con el verano intenso de ésta Europa, de ésta España en donde llegue a rastrear mis orígenes y al final supe que mis apellidos provenían de dos pueblos tan antiguos, como la sonrisa de las olas del mar.

Mis 40 años, como te decía dulce y tierna mujer, esposa mía, Regina de todos mis tiempos y de éste 40 también, hemos llegado a los 40, así, en la distancia y con el mismo pudor de tus 17, estás frente a mí desde mi memoria, yo mirándote como se te congelan los ojos luego de tu saludo, cómo ensimismada en tu tristeza hablas de todas nuestras promesas y proyectos de amor, y te vuelves frágil en tu mirar y ardua en tu pensar, porque a los 40 años ya no se tiene miedo de surcar charcas y caminos… podemos tropezarnos pero no caernos… nos es más fácil alcanzar las estrellas que sucumbir en un bostezo. Nos es permitido desvestirnos sin el pudor que ostentábamos en nuestros 15 años, que el vecino de a lado nos ve o que la amiga se entere de lo nuestro… no nos hace esconder nuestro amor, pues vivimos para enseñorearnos de nuestros cuerpos, usurpar los caminos que antes nos eran vetados por nuestros temores y nuestros resquemores.
Sollozamos también, porque ésta distancia en la cual estamos inmersos, nos pudre de nostalgia y solo a través de nuestras voces nos podemos acariciar. Y que bien que me acaricias con tus palabras hoy que cumplo los 40 y me conmuevo y me sacio de ti hasta esquilmar toda herida, toda duda de amor, y te voy creyendo cada día más útil en mi vida y por eso troto en camino ascendente hacia tu vida todos lo días, porque lo que tengo como mío es solo mío.

40 años es la edad suficiente para no pensar en la muerte. Es creer más en la vida, en el día a día que nos muestra con exacta simetría lo que nos demanda practicar para el devenir de nuestros días. Holgadamente podemos canturrear versos y canciones de muchos ritmos y épocas, porque nosotros hemos vivido ya, nuestras vidas tienen la sapiencia del pez en medio del agua, y tal vez, podremos no saber más, pero qué importa, si sabiendo de nuestro amor,. Todo lo sabemos.

Y la mejor forma que hemos recibido nuestros 40, es hablando de un proyecto de pareja, la de procrear una hija, la fuerza del amor nos está impulsando a dar un paso dentro de la paternidad responsable y planificar con paso firme la llegada de Trilce Esperanza Sinaí, la niña que cubrirá mis ojos de alegría, la alegría que me faltaba, esa alegría que será un agu agu de todos los días sobre la cuna de nuestro amor y lo decimos con tanta confianza que deberá ser una niña, porque también cuando hay amor hay aciertos.

Texto poetizado... simplemente....
Heber Ocaña Granados
Madrid, 24 de setiembre del 2006
5 y 11 de la tarde...

viernes, diciembre 01, 2006

LA MUJER DE LOS 40

La mujer que me sedujo desde muy niño, tiene ahora 40 años y está casada.
En los días de su primavera fatua y solemne, vestía con ropas sencillas, como lo hace hasta hoy; era dueña de unos cabellos lacios que le permitían experimentar peinados ocurrentes que sincronizaban con la suavidad y finura de su rostro, poseía una risa escandalosa pero febril en sus momentos de rebosante alegría.
Para iniciar un dialogo siempre empezaba contando de sus sueños, de esos momentos de lucidez onírica, espasmódica. Cada noche era un sueño, cada sueño era una vida. Le encandilaba las novelas mejicanas que en su televisor blanco y negro, que alguna vez comprase mamá al crédito por 80 soles y para ser pagado en largos doce meses, veía con una continuidad de fans acaudalada y yo, esmirriado muchacho lector de las comics mejicanas, miraba junto a ella aquellas telenovelas, que nos instigaban a hacerle un fraude amoroso, al papa Manuel que dormía en el viejo sillón celeste que termino desgranándose, por toda la casa… donde muchas veces nos tendimos para acariciarnos en un sacramental romance de inexpertos adolescentes

Entonces ella empezó a crecer y a desarrollar caderas y muslos protuberantes. Sus senos eran lo que menos crecían. Verla daba la sensación de observar jardines florecientes y a donde casi siempre llegaban abejas y avispas.

Esa mujer que se me dedujo desde mi infancia, ahora es madre de dos niños; usa cabello corto, rompiendo un compromiso de pareja, alguna vez se los corto y casi sin auscultar ningún resquemor, se los enseño a quien le había hecho la promesa de dejárselo crecer, y entonces hubo un remezón en la relación, pero aun así, hicieron el amor bañándose el alma con el sudor de sus emociones.